miércoles, 6 de junio de 2012

CRÓNICA DE UN DÍA EN HERMANDAD

El domingo 20 de mayo de 2012 hicimos realidad uno de los últimos proyectos de la cofradía del Santísimo Cristo atado a la Columna y María Santísima de las Lágrimas y el Consuelo: recuperar el ascenso hasta la cima del Ecce Homo (836 metros de altitud) en recuerdo de la procesión de la Vera Cruz que, según la tradición, se apareció resplandeciente sobre el cerro y fue clave para la conquista del castillo de Alcalá la Vieja en 1118.

En una jornada campera en la que la lluvia respetó nos hemos reunido más de cuarenta personas entre niños y jóvenes pertenecientes a nuestra cofradía o no.

Entre todos hemos portado una pequeña Cruz hasta la cima y, finalmente, un cortejo infantil llevó la crucecita asida por todas sus manos hasta el lugar donde quedó cuidadosamente colocada, es decir, en lo que fue cabecera de la ermita de la Vera Cruz, sin causar variaciones ni maltrato en los restos arqueológicos del edificio y que se apilan penosamente en el suelo. Una vez colocada, recordamos la leyenda de la Vera Cruz y aprendimos la importancia patrimonial del conjunto de la cima del Ecce Homo que no podemos dejar perder. Posteriormente, hubo un momento de oración ante la Vera Cruz y rezamos un Padre Nuestro aunque el año que viene estamos seguros que podrá celebrarse una misa de campaña como era la intención para esta primera vez.

La meteorología fue ideal ya que ni llovió, ni hizo un frío incómodo ni sufrimos el terrible calor de jornadas pasadas.

A lo largo de la jornada fuimos conscientes de la gran valía del ecosistema de los cerros de Alcalá, de la gran diversidad de flora y de paisajes modelados por la erosión de las escorrentías que nos recuerdan a lugares como Monegros, las Bárdenas Reales o desértico sureste español. La disposición de las personas que asistimos a la romería hizo factible descender hacia el castillo de Alcalá La Vieja, construcción a la que debemos el nombre de nuestra ciudad (Al Qalat significa El Castillo) y que nos sobrecogió por la grandeza de sus ruinas que están siendo investigadas arqueológicamente y realzadas para beneficio de una ciudad que debe estar orgullosa de su tradición y se debe mostrar respetuosa hacia su patrimonio material e inmaterial.

Durante la ruta, entre todos llenamos varias bolsas con desperdicios dispersos no sólo en la cima del Ecce Homo sino en nuestro caminar a lo largo del Parque de los Cerros.

Los niños y niñas, en gran parte cofrades y miembros de la cuadrilla de cargadores del paso de la Cruz de Mayo, se lo pasaron en grande con los juegos cuidadosamente organizados por un miembro de nuestra Hermandad.

Hubo representación de nuestro ayuntamiento en el ascenso al Ecce Homo, al cual fueron invitados todos los grupos políticos presentes en el gobierno municipal, por parte del concejal Rafael Ripoll.

Un día sano y estupendo a más de 250 metros de altura sobre la ciudad de Alcalá, compartiendo alimentos, fe, tradición, historia y juegos.

Pedro Manuel García Carvajal