lunes, 2 de enero de 2012

ÉXITO DE LA MISA DE LAS FAMILIAS

De éxito, puede calificarse la Misa de las Familias en la Plaza de Colón de Madrid el pasado 30 de diciembre, festividad de la Sagrada Familia y que fue presidida por el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Maria Rouco Varela. La celebración fue animada por el Coro y la Orquesta de la JMJ y el Coro del Camino Neocatecumenal. Quizás no fue tan buena idea el celebrar la Eucaristía en día laborable, eso impidió que muchas familias pudieran acudir. Aún así miles de familias de España y todo el mundo se dieron cita para vivir la fe juntos y recordar los intensos momentos vividos junto al Santo Padre en la reciente JMJ. Organizado el evento por nuestro Obispo, como ya informamos, fue él el encargado de la introducción al rosario previo que se rezó ante la imagen de la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid y toda la Archidiócesis.

El Arzobispo de Madrid en su homilía ha advertido de que el hombre "no es dueño" de la vida ni de la familia ni el matrimonio sino "servidor de la vida desde el momento en que es concebida hasta la muerte natural" y que, por tanto, "ninguna instancia humana puede disponer de la vida humana de un ser inocente".

Rouco Varela, antes de comenzar la celebración, dio lectura al mensaje del Papa. Benedicto XVI ha animado a las familias a dejarse "guiar por la Iglesia" sin ceder "a tantas fuerzas mundanas que amenazan el gran tesoro de la familia" el cual deben "custodiar cada día", la familia debe participar de forma "viva y responsable en la misión de la Iglesia de manera propia y original", al mismo tiempo que ha recordado que Jesús aprendió "en el hogar de Nazareth" de alguna manera "el modo humano de vivir". Recordó que Jesús entró en el mundo a través de la familia "donde el ser humano está más dispuesto a desear lo mejor para el otro, a desvivirse por él y a anteponer el amor por encima de cualquier otro interés o pretensión".

En el siguiente enlace pueden encontrar la homilía completa, así como el mensaje del Santo Padre.