lunes, 9 de mayo de 2011

OTRA CRÓNICA CARIÑOSA DE DIARIO DE ALCALÁ

Está claro que cuando las cosas se miran con profesionalidad y cariño se plasma la realidad y se informa de la verdad. Nuevamente tenemos que dar gracias a Diario de Alcalá y a Emilio Sánchez que no dejo en ningún momento de "apuntar" lo que sus sentidos estaban captando.

"La Cofradía del Cristo de la Columna celebró ayer la procesión infantil de la Cruz de Mayo

La Semana de la Pasión, empapada en Alcalá, finalizó hace varias semanas, situación que no bloquea la devoción de los cofrades, grandes y pequeños. La Cofradía del Santísimo Cristo atado a la Columna y María Santísima de las Lágrimas y del Consuelo procesionó ayer por las calles del Casco Histórico ante la mirada atónita de los viandantes complutenses, poco acostumbrados a la tierna e ilustre estampa que la hermandad paseó por la ciudad. La procesión de la Cruz de Mayo, ritual arraigado en ciudades meridionales como Huelva o Granada, celebró su segundo año consecutivo en Alcalá encabezada por niños de entre 7 y 13 años, orgullosos protagonistas del paso procesional celebrado ayer.

El sábado amaneció con el cielo cubierto, lo que minó la alegría de varias decenas de niños que tenían una cita ineludible pocas horas después. Tras cuatro duros ensayos, los hijos de los cofrades del Cristo de la Columna se encontraban ante la gran cita que esperaban con impaciencia. La lluvia dio tregua, y la Iglesia de las Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción se pobló de infantes fieles acompañados de sus padres, todos ellos armados con cámaras para inmortalizar el momento en que sus hijos se disfrazarían en cuerpo y alma de cofrades adultos.

A las 19,50 horas, la puerta del templo se encontraba tomada por los nerviosos niños engalanados con los colores de la Cofradía, blanco y rojo. Tras ellos, el paso de la Cruz de Mayo esperaba a sus potadores, quienes disfrutaron de un pequeño concierto que despertó sorpresas y sonrisas. El medio centenar de músicos de la Agrupación Musical La Columna entonó canciones extraídas de películas Disney como Blancanieves y los siete enanitos, Aladín, La Sirenita o Mary Popppins.

Tras el distendido popurrí que se cobró un gran aplauso, la cruz de guía abandonó el recinto eclesiástico para colocarse en la cabeza de la procesión. Diminutos niños elegantes y pequeñas niñas refinadas con peineta desfilaron tras la cabeza, todos ellos sosteniendo entres sus manos una roja cruz que hizo las veces de bastón. La expectación alteró a algunos de ellos hasta rozar el llanto, lo que exigió la dulce mano de la madre para afrontar la procesión, que también tuvo que intervenir en ocasiones para que no usaran la cruz como si de una espada se tratase.

Un bombardeo de flashes se cernió sobre los pequeños cofrades descubiertos, que giraron su rostro para observar el gran reclamo de la tarde. El paso de la Cruz de Mayo, engalanado con catorce ramos de claveles rojos y custodiado por cuatro querubines en la base de la talla, se mostró ante los alcalaínos con el aroma a incienso flotando. Los quince costaleros que, mayoritariamente, no saben lo que es un aula de instituto, se colocaron en sus posiciones bajo las órdenes del capataz, José Manuel Sánchez, asesorado durante toda la procesión por el pequeño Raúl.

Los nerviosos rostros infantiles se dejaban ver gracias al respiradero, sin embargo, la salida del templo se materializó con precisión milimétrica entre vítores, aplausos y ‘olés'. La procesión comenzó su avance con la banda sonora de los músicos, cuyas sinfonías fueron acompañadas por el impulso de los costaleros cuando fue necesario. Las ediles de Turismo, Marta Viñuelas, y de Juventud e Infancia, Virginia Sanz, acompañadas por el número 2 de la lista del PP para los comicios locales, Javier Bello, siguieron la procesión que llegó a la calle Santiago a las 20,30, cuando ya se habían realizado tres relevos entre las dos cuadrillas de 15 costaleros.

“Vamos valientes", señalaba el pequeño capataz, Raúl, cuando los costaleros aupaban el paso, admirado entre cuatro cirios y un sudario entrelazado en la cruz. “Son muy monos", “hay que ver que fuerza" o “qué buen ejemplo" fueron algunas de las frases más repetidas entre los alcalaínos que disfrutaron de la procesión, todos ellos azotados por el asombro que convertían en ovaciones ante el avance de los ‘peques'. A las 21,00 horas, el paso llegó a la fachada del Teatro Salón Cervantes, a la vez que el despejado día empezaba a tornarse en noche. Una de las madres seguía de cerca las dos cuadrillas de costaleros, ya que era la encargada de transportar un carro lleno de botellas de agua, imprescindibles para los cada vez más fatigados niños.

Poco después, la procesión llegó a la Calle Mayor , que quedó paralizada ante el ímpetu de los costaleros del Cristo de la Columna. Los aplausos se sucedían ante el avance de la procesión por el eje del Casco Histórico, testigo de un espectáculo religioso que finalizó a las 22,0 horas, cuando la Cruz de Mayo retornó a la Iglesia de las Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción."