viernes, 22 de abril de 2011

CRISTO PUDO TOCAR EL CIELO

"Tras aplazar el inicio de la procesión por la lluvia, el Cristo de la Columna volvió a reanudar su marcha.

La cofradía del Cristo de la Columna ya ha demostrado en muchas ocasiones que no le teme a nada. Y el Miércoles Santo volvió a hacerlo sobreponiéndose a la tormenta que le obligó a parar poco después de salir a procesionar. Con la Virgen de las Lágrimas y el Consuelo esperando la señal del cielo para hacer su aparición tras él, dos horas después de lo previsto estrenaba orgullosa los regalos de su V aniversario por las calles de Alcalá.

Las oscuras nubes que recorrían el cielo eran preludio de lo que ocurriría más tarde. Sin embargo, la procesión de la Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo Atado a la Columna y María Santísima de las Lágrimas y del Consuelo gozó de una tregua que le permitió realizar un recorrido algo más corto que el previsto en un primer momento.

A las 20.00 horas la cruz de guía hacía su aparición ante las puertas de la Iglesia de las Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción en la calle Imagen, anunciando así la salida del Cristo de la Columna. Portado por un total de 60 anderos, los presentes aplaudían a la voz de su capataz, David Alarcón, dando la señal a los cofrades de que el Cristo ya estaba en la calle. Con el grito de “¡Al cielo!”, los portadores levantaron la imagen, tras el tremendo esfuerzo de salir de rodillas del templo, y empezaron a procesionar en dirección a la calle Mayor seguidos por la agrupación musical de la cofradía.

Sin embargo, fue en ese momento cuando los truenos, aviso del chaparrón que caería minutos después, desataron los nervios de los devotos. “Como tarden mucho les pilla el agua”, decía una señora. Viendo la situación, Luis García Gutiérrez, canónigo de la Catedral Magistral y coordinador de las cofradías penitenciales, notificó al templo que lo tuviera todo listo por si los pasos tenían que refugiarse en él. Pero no dio tiempo.

Eran las 20.45 h cuando, mientras el palio de la Virgen esperaba en la calle la salida de María Santísima de las Lágrimas y el Consuelo, las gotas comenzaron a caer tímidamente hasta dar paso a una tormenta. Fue entonces cuando las lágrimas de los fieles empezaron a fundirse con la lluvia.

El Cristo esperaba a su madre a la altura de la Casa de Cervantes, pero tuvo que dar media vuelta para volver a refugiarse en la iglesia, cuando se disponia a entar dejó de llover y decidieron esperar. Pero los cofrades no se rindieron. Y a las 21.20 h se anunciaba en el interior del monasterio que la procesión reanudaba su marcha. Minutos después, el Cristo de la Columna volvía alzarse al cielo y a procesionar en dirección a la Catedral Magistral –acortando así su recorrido–, para hacer su estación de penitencia.

Y entonces llegó ella

Las campanas de las Siervas de María anunciaban a las 21.40 h la aparición de la Virgen. ‘La guapa’ salía por fín del templo entre aplausos y las notas de la Asociación Musical Cultural Maestro Miguel de Villargordo (Jaén). Portada por 40 costaleras y costaleros a doble hombro y dirigida por Antonio Gómez, procesionaba por primera vez con diadema y estrenando el regalo que le había hecho su cuadrilla por su quinto aniversario.

Un puñal en el pecho y las corbatas del palio, una donación anónima, eran los presentes que hicieron que la Virgen luciese más orgullosa que nunca. A pesar de que unas tímidas gotas volvían a caer del cielo, la procesión no paró hasta llegar a su destino: la Catedral Magistral. Fue aquí donde hizo su tradicional estación de penitencia para regresar de nuevo al monasterio de la calle Imagen, dejando patente que ni la lluvia fue capaz de detener la devoción de los fieles."

Laura Arribas

Fuente: DIARIO DE ALCALÁ

Agradecemos a DIARIO DE ALCALÁ y a Laura Arribas tan cariñosa crónica, aunque nos hemos permitido modificar algunos aspectos para ajustarnos más a lo ocurrido el Miércoles Santo.